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Blockchain, criptomonedas y reciclaje: ¿Cómo se relacionan?

Fuente: Cointelegraph en Español

Autor: Alejandro Sewrjugin

05 MAR 2020

Más allá de las acusaciones de que las criptomonedas son nocivas para el medio ambiente, también es pertinente evaluar los proyectos que están diseñados para mejorar el ecosistema del planeta Tierra.

La Blockchain viene a transformar muchas de las nociones y creencias que hemos mantenido por cientos de años. Sistemas centralizados que acumulan poder en pocas personas para tomar decisiones sobre el destino de la mayoría de nosotros/as y todas nuestras sociedades. 

Hoy podemos empezar a crear nuevas iniciativas económicas que no necesiten de la compra-venta de un producto o servicio para perfeccionarse -es decir que ya no dependan solamente de una lógica mercantil para que funcionen-. Nuevas tareas enfocadas en realizar acciones positivas humanas hacia nuestro entorno, intentando paliar o corregir los problemas que causamos a partir de un sistema industrialista y de consumismo cada vez más avezado, que sólo busca el crecimiento económico como si fuera la gran y única panacea -y no pudiendo ya casi emitir opiniones en contrario-. No está permitido polemizar, ni siquiera, dudar de ello -es algo que siempre ha sido así, y por ende, verdadero, cierto y necesario-. 

Pero estos nuevos tipos de procesos de valor que van surgiendo con la Blockchain y Criptomonedas, nos permiten ir rompiendo barreras mentales en cuanto a cuáles deben/serán esos nuevos “trabajos” que se discuten tanto en altos foros o teorizan algunos futuristas; esos empleos de un futuro que cada vez más se tornan una realidad actual y que ya empiezan a estar aquí. Son un nuevo tipo de tareas que cualquier persona, en cualquier parte del mundo, podrá ir realizando y que irá cimentando la vida en Comunidad para que ésta funcione de forma positiva y alineada con el ecosistema en el que se encuentra. Ya no es un trabajo asalariado para una empresa privada o particular; sino un trabajo que siempre debimos haber hecho como ciudadanos/as, pero que no hemos tenido un incentivo económico cierto, y por lo tanto, no lo hemos podido realizar a escala masiva -todavía-. Estos son parte de esos nuevos trabajos que irán apareciendo en una nueva esfera de valor por fuera de esa lógica mercantil que he mencionado -sin un producto o servicio a comercializar- y que se agrega a los empleos tradicionales del mercado existentes -pero que van desapareciendo por el avance cada vez mayor de la ciencia y técnica, no pudiendo brindar cobertura a la cada vez mayor población económicamente activa-.

No es novedad ya para nuestras mentes y entendimiento, que el reciclado es una cuestión central en estas tareas que necesitamos realizar; y que al poder monetizarlas ahora con Blockchain -para que se conviertan en la norma, y no la excepción- nos permitirán en el mediano/largo plazo, no sólo reciclar lo producido; sino también cambiar la forma de producción industrial hacia bienes que en su gran mayoría o totalidad, no necesiten ya de ser reciclados y no impacten en el medio ambiente -por la lógica de innovación y búsqueda de eficiencia que traerán estos nuevos procesos-. 

A continuación, cito algunas iniciativas que se están produciendo en diferentes latitudes, con el objeto de generar procesos de reciclado a escala masiva para generar avances significativos en este campo. Sin dudas, es una de las áreas donde la Blockchain y Criptomonedas tienen la posibilidad de impactar de manera más contundente, ya que crear la prueba de trabajo -es decir, comprobar de forma autónoma que el hecho de valor se produjo, sin necesidad de la confirmación por parte de un ser humano- es muy sencillo de realizar. Pero para comprenderlo mejor, vamos a ver algunos de estos casos.

EcoDocta (Provincia de Córdoba, Argentina. Inspirada en la teoría del valor que plantea Economía PHI): La acción de poner a disposición productos que necesitan ser reciclados -y evitar su descarte en la vía pública o en bolsas de basura sin separar- genera la emisión de esta criptomoneda para la persona que realiza esta acción -se utilizan máquinas para generar la “prueba de trabajo” comprobando que el hecho de reciclar efectivamente ocurrió-. Están en conversaciones con diferentes empresas y entidades gubernamentales -tales como el Municipio de la Ciudad de Córdoba, para que el boleto de colectivo pueda pagarse con esta cripto y/o se reciba a cambio del pago de impuestos- para que su criptomoneda sea aceptada en alguna capacidad en comercios y lugares públicos.

Plasticoin (Montevideo, Uruguay): Si bien todavía no utiliza Blockchain -está en su roadmap incorporarla pronto para dar confianza 100% en su moneda-. Tiene ya el apoyo de la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) de dicho país, y más de 20 empresas aceptan ya la Plasticoin como forma de pago -desde tomar un 10%, 20-30%, 50% y hasta el total del pago x sus productos-.  Una moneda cuyo respaldo es la acción de reciclar e impactar en varios de los ODS de las Naciones Unidas.

Deposy (Biota, Alemania): Utiliza la Blockchain de IOTA y da recompensas en esa criptomoneda para aquellas personas que utilizan sus máquinas para reciclar (proceso similar a la EcoDocta en Córdoba, Argentina). Ha hecho un acuerdo con un proyecto en Suiza, Omoku que le permite transformar las IOTA que reciben los recicladores, por moneda FIAT (Euros). Es uno de los temas que quiere acelerar Deposy, para que la adopción entre miembros de la Comunidad que no manejan criptomonedas, sea amplia también. Vemos como cada nuevo proyecto que va apareciendo, sopesa los problemas de adopción o tecnológicos, para mejorar y lograr que se convierta en algo “natural” para todo el mundo.

The Bounties Network (Brooklyn, Estados Unidos) organizó en Filipinas (Manila Bay) un experimento: realizar una limpieza de su playa por voluntarios/as a cambio de criptomonedas en Diciembre de 2018. Se lograron limpiar 3 toneladas de basura en sólo dos días.

Plastic Bank (Vancouver, Canada) que trabaja con la Blockchain impulsada por la empresa IBM: también eligió Filipinas para iniciar con su iniciativa de producir criptomonedas por evitar la contaminación. En Septiembre de 2018, estableció un punto de recolección de plásticos y materiales reciclables en la ciudad de Naga (al sur de su isla principal, Luzon) donde se obtenían a cambio de esa acción de reciclaje, criptomonedas. 

No es de extrañar, entonces, que en Enero de 2019 entrara en vigor una ley que se venía impulsando a nivel gubernamental de forma muy lenta -y parece que se aceleró al ver el éxito de esa pequeña prueba-; en donde a partir del 27 de Enero de 2019, 5.000 empleados gubernamentales estuvieron limpiando semanalmente la bahía, sacando de sus playas y el océano más de 47 toneladas de basura (11 camiones) que han cambiado la cara de uno de los países que mayor contaminación genera en nuestros océanos. 

Agora Tech Lab es un proyecto en funcionamiento en los Países Bajos. Allí, el esfuerzo de los ciudadanos/as en diferentes ciudades, de llevar la basura reciclada a centros de reciclado, es premiado con criptomonedas que luego son aceptadas por los diferentes gobiernos municipales, a cambio de servicios que reciben los ciudadanos/as de los mismos.

W2V Eco es otro proyecto que se viene trabajando desde el 2017 -su nombre inicial fue Recereum- cuando surgió la idea inicial en su grupo de emprendedores. Plantea tener una moneda global y conectar personas que reciclen materiales con las propias municipalidades de cada ciudad donde se vaya afincando el proyecto. Permite ahorrar a las ciudades, mejorar el entorno, proveer de ingresos a sus ciudadanos y lograr ese cambio de mentalidad que mencionaba más arriba en este artículo. 

Otra iniciativa de reciclado que se viene discutiendo es en la Provincia de Misiones, en la Argentina. El Proyecto Colmena propone la emisión de la criptomoneda Jellycoin, que se obtendría por reciclar la basura en manos de los ciudadanos y ciudadanas de dicha provincia en el futuro. Tiene inclusive el apoyo del propio Ministerio de Industria de dicha provincia argentina.

La ciudad de Viena, en Austria; también viene trabajando en un proyecto impulsado por el propio Municipio y la Universidad local. Recompensará a las/os ciudadanas/os por hacer determinadas acciones, entre ellas, el reciclado. Todavía no se ha lanzado, pero es interesante también por la colaboración que plantea entre diferentes actores sociales (Gobierno y Universidad), con el/la ciudadano/a en el centro de la ecuación, tomando acción y responsabilidades por la Comunidad.

Swachhcoin es otro sistema que quiere ser implementado desde hace un tiempo. Es una Fundación que está basada en la ciudad de Mountain View, California en los Estados Unidos y que busca lograr un alcance global; mediante una criptomoneda que se genera también por el reciclado de la propia basura de los/as vecinos/as en las ciudades donde se comience a realizar.

Litterati es otro proyecto en funcionamiento en 165 países, que si bien utiliza Blockchain, no genera una recompensa por el esfuerzo de los ciudadanos/as. Su objetivo es mapear la basura a escala global, aprender con una inteligencia artificial, facilitar la denuncia/aviso a cada diferente actor que produce dicha basura -incluyendo empresa generadora del producto, gobierno municipal, etc- para crear conciencia, impulsar nuevas leyes, cambiar procesos productivos que generan el desperdicio y seguir innovando en la forma en que podemos cambiar este sistema nocivo.

Circularise propone otra visión innovadora para estos procesos con Blockchain en medio, incluyendo un proceso de economía circular. Basado en los Países Bajos, plantea un sistema de precios para el material reciclado, en base a su composición, el número de veces que ha sido reciclado; ayudando a empresas poder utilizarlos y valorarlos correctamente.

Empower es una iniciativa surgida esta vez de Noruega. Utiliza la creación de criptomoneda, para poder fomentar y articular donaciones de todas partes del mundo y poder ayudar a reciclar en cualquier punto del planeta. Y seguramente haya más iniciativas en Blockchain -con o sin criptomonedas- por otras partes del mundo pensándose o queriendo iniciar. Probablemente muchos de estos proyectos no prosperen, pero den paso a esas iniciativas que finalmente logren adopción masiva en el mundo -como sucede siempre con procesos que recién se inician-. Se necesita siempre generar volumen de propuestas, para que se mejore la idea/proceso, y para que, finalmente, queden aquellos que terminan generando el impacto que tanto buscamos y necesitamos para transformar el impacto negativo que estamos teniendo en nosotros/as mismos/as, otras formas de vida y nuestro entorno.

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